Durante la lactancia, el pezón sufre constantemente debido a la humedad provocada por la leche (se genera acidez láctica y fermentaciones) y el succionamiento y aplastamiento que ejerce el recién nacido al amamantarse, o un mal agarre. Debido a esto, es fácil que surjan dolorosas grietas que pueden llevar, incluso, a abandonar la lactancia materna.
Para prevenirlas, es conveniente:
Reforzar el pezón durante el período de gestación, frotándolo suavemente con un cepillo de dientes viejo en la ducha o el baño, lavándolo con agua sola mejor y, si se quiere, utilizar jabones. Éstos deben ser extremadamente suaves para evitar la deslipidificación de la piel del pezón. (si se va a hacer esto es recomendable hacerlo después de la semana 37 de gestación, ya que puede provocar contracciones). Yo sinceramente esto no lo llegué a hacer nunca, porque bastante tiene una durante el embarazo para encima cepillarse los pezones, que grima!!!
Aplicar una crema destinada a la prevención de estrías, que incluyen sustancias emolientes como la lanolina.
De la casa MEDELA hay una serie de productos que recomiendo para el cuidado del pezón que a mí particularmente me funcionan muy bien:
Los discos protectores de pezón para cuando ya tenemos la grieta, hacen que tengas los pezones al aire y que la grieta cierre más rápido. Yo los uso fijos en casa.
Parches de hidrogel, para cuando tienes los pezones sensibles, te ayudan a calmar la zona. Puedes usar el mismo parche durante 24h quitándolos para las tomas de bebé y lavando el pezón antes de dar el pecho.
Purelan: esta es la crema de lanolina para evitar las grietas y también para aliviarlas una vez las tengas. Es bueno usarla después de cada toma, y a contrario que los parches, NO hace falta lavar el pezón antes de dar el pecho. Ojito porque mancha la ropa y no sale.
INSISTO: Si hay grietas vigilen el agarre, hay grupos de apoyo a la lactancia que siempre pueden ayudar o si no, consulten a su matrona!